¿Por qué algunas fantasías sexuales nos causan vergüenza?

Existen todavía muchas normas sociales que es difícil transgredir. Para muchas personas reconocer que les resulta excitante vestirse de mujer aunque sean hombres heterosexuales es motivo de vergüenza cuando realmente no tiene nada de malo, ni siquiera de peculiar ya que hay muchos hombres que tienen esa fantasía.

O mujeres que fantasean con estar con dos hombres, algo que quizás no quieran hacer realidad pero que les excita imaginar y que jamás reconocerían porque saben que las tacharían de frescas cando no de algo peor.

videochat con transexuales

Y es que todavía cuesta trabajo a mucha gente diferenciar entre fantasías y realidad y entender que la mente es libre y que todos tenemos derecho a tener nuestras propias fantasías sexuales.

Vergüenza ante los demás y ante uno mismo

Una cosa es que no nos guste hablar en público de nuestras fantasías sexuales, algo muy lícito. Se trata de nuestra opción contar o no qué es lo que nos gusta en la intimidad. Pero otra cosa muy diferente es sentir vergüenza por tener ciertas fantasías y no querer reconocerlas ante uno mismo.

En el sexo todo vale entre dos personas adultas que consienten y nada que vaya en esta línea debería de ser motivo de autocensura. ¿Qué tiene de malo por ejemplo entrar a disfrutar del morbo en un videochat transexuales ? No solo no tiene nada malo, sino que puede ser una experiencia muy divertida y excitante.

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Que te guste este tipo de juegos no quiere decir que tengas tendencias homosexuales, lo cual tampoco tendría nada de malo. Y es que no hay que mezclar lo que es la fantasía con la realidad.

¿Contarlo a la pareja?

Con la pareja se supone que la confianza debería de ser total, pero eso no implica que haya que contarlo todo a no ser que te sientas cómodo haciéndolo. Todos necesitamos de un espacio propio para nosotros mismos y hay partes de nuestra intimidad que no es necesario contarle a nadie.

Esto sucede, sobre todo, si se trata de fantasías que nos excitan pero que no se desea llevar a la práctica realmente. El hecho de que la persona que comparte tu vida las sepa o no, no va a suponer diferencia.

Pero, ¿y si se trata de fantasías que deseamos hacer realidad? Aquí es básico romper con el tabú de la vergüenza y tratar de sacar el tema. Quién sabe, quizás esa persona nos sorprenda y desee lo mismo que nosotros pero tampoco se atrevía a comentarlo.